La deducibilidad de los intereses de demora ha sido una de las grandes cuestiones controvertidas del Impuesto sobre Sociedades.

En este sentido, el Tribunal Supremo, en su reciente Sentencia número 150/2021 de 8 de febrero de 2021, ha resuelto a efectos del Impuesto sobre Sociedades, que los intereses de demora, bien sean los que se exijan en la liquidación practicada en un procedimiento de comprobación, bien sean los devengados por la suspensión de la ejecución del acto administrativo impugnado, tienen la consideración de gasto fiscalmente deducible, por estar correlacionados con los ingresos y no tener carácter sancionador, en contra de lo sostenido hasta ahora por la Administración Tributaria.

El Alto Tribunal argumenta que los intereses de demora tienen por objeto compensar por el retraso en el  incumplimiento de una obligación de dar y, por tanto, ello hace que tengan un carácter indemnizatorio, y no sancionador. En consecuencia de ello, no se incluyen dentro de los gastos no deducibles que se desglosan en el artículo 15 c) de la Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto sobre Sociedades.

Así en la citada Sentencia se establece lo siguiente:

“No admitir la deducción de los intereses de demora sería una penalización que, como tal, requeriría una previsión expresa, cosa que no sucede”.

También, el Tribunal Supremo en la  misma Sentencia, ha asimila los intereses suspensivos a los intereses de demora:

“Por otro lado, los intereses suspensivos también tienen carácter indemnizatorio. Aunque con menos énfasis, también se ha discutido su deducibilidad. No vemos razón, llegados a este punto y teniendo en cuenta lo ya manifestado, no asimilarlos a los intereses de demora en general. No en vano, éstos, como ya hemos dicho, también tienen por objeto resarcir a la administración pública por el retraso en percibir el importe que legalmente le corresponde, retraso motivado en esta ocasión por la interposición de reclamaciones o recursos, ya sean administrativos o ya sean judiciales.”

Por tanto, aquellos contribuyentes que no se dedujeron en el Impuesto sobre Sociedades dichos intereses de demora, pueden reclamar la devolución de las cuotas abonadas de más mediante una rectificación de la declaración del impuesto, siempre que no hayan pasado más de cuatro años, plazo en el que prescriben.

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